Toni Cantó: “Todos hemos sufrido o sufriremos en algún momento alguna discapacidad”

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Según un estudio, se podrían eliminar los efectos secundarios de la terapia con células madre

Los científicos están acercándose al punto en que serán capaces de hacer casi cualquier tipo de tejido con células madre embrionarias. Con la correcta combinación de factores de crecimiento, habilidad y paciencia, un tejido de laboratorio en la placa de cultivo: promete producir maravillas terapéuticas.

Pero dentro de estos grupos de células recién regeneradas se esconde un gran problema potencial: “Cualquier resto de células madre embrionaria—las que no se han diferenciado en el tejido deseado — puede llegar a convertirse en peligrosos tumores llamados teratomas cuando se trasplantan a pacientes.
Ahora los investigadores de la escuela de medicina de la Universidad de Stanford han desarrollado una manera de eliminar estas células madre pluripotentes, antes de que estas sean aplicadas en seres humanos (Pluripotente son las células que son capaces de convertirse en todo tipo de tejido adulto).
“La capacidad de hacer medicina regenerativa requiere de la eliminación completa de células que generen tumores” dijo Irving Weissman, Doctor en Medicina, Director del Instituto de Stanford de Biología de Células Madre y Medicina Regenerativa.
“Hemos utilizado una combinación de anticuerpos para eliminar las células no diferenciadas que  podrían quedar entre los 10 o 100 millones de células diferenciadas que constituyen una dosis terapéutica”. Weissman indicó que la producción de células terapéuticas a partir de células madre pluripotentes para la medicina regenerativa es un importante objetivo.
Los científicos creen que la técnica también podría ser utilizada para eliminar los restos de células que inician tumores a partir de poblaciones derivadas de células madre pluripotentes inducidas, o iPS. Estas células pueden también ser útiles para la terapia, pero, a diferencia de las células madre embrionarias, las células iPS son creadas en el laboratorio a partir de tejido adulto.
Los protocolos de uso común para la diferenciación de las células madre embrionarias y las células iPS a menudo dan lugar a cultivos mixtos de células, dijo el investigador Dr.Micha Drukker, debido a que una sola célula no diferenciada alberga la posibilidad de convertirse en un teratoma.
“Hemos tratado de desarrollar un método para eliminar estas células antes del trasplante”. Drukker es el autor principal de la investigación. El estudiante de la facultad de medicina de la Universidad de Stanford, Chad Tang, es otro autor.
Es por eso que Tang, Drukker, y Weissman decidieron tratar de desarrollar un anticuerpo que reconozca y se una sólo a las células madre pluripotentes y permita su eliminación de entre una mezcla de células. Aunque algunos anticuerpos similares a este ya existían, no eran suficientemente específicos por si solos para eliminar por completo las células causantes de tumores.

Navarra: personas con Div. Func. y mayores podrán negarse a sujeciones

Los usuarios de centros de discapacitados y mayores podrán negarse al uso de sujeciones

Fuente: noticiasdenavarra.com (30/09/2011)

Los profesionales deberán informar de posibles efectos negativos como depresión, ansiedad, desorientación, incontinencia o llagas

Los usuarios de centros sociales podrán rechazar el uso de sujeciones. El Gobierno de Navarra ha aprobado un decreto foral que regula el uso de las sujeciones físicas como cinturones, chalecos, sábanas fantasma o barandillas, y tratamientos farmacológicos en los centros residenciales y de día destinados a personas con alguna discapacidad física y psíquica, y la tercera edad.

La norma, que desarrolla el artículo octavo de la Ley Foral 15/2006 de Servicios Sociales, tiene por objeto eliminar, al máximo, este tipo de sujeciones, ya que su uso excesivo puede provocar depresión, ansiedad, desorientación, incontinencia o llagas entre los destinatarios, además de vulnerar derechos fundamentales y principios constitucionales, como el derecho a la libertad física, a no sufrir tratos inhumanos o degradantes, y al libre desarrollo de la personalidad. Para ello, establece unas pautas de actuación homogéneas para todos los centros. Como novedad, el decreto obliga a los profesionales a informar a los usuarios “de forma clara y sencilla” sobre las ventajas e inconvenientes de las sujeciones con anterioridad a su aplicación.

El texto establece, además, que los destinatarios podrán rechazar estas medidas físicas y farmacológicas “sin temor al abandono del cuidado debido”, dentro de los límites establecidos en la Ley Foral 17/2010 de derechos y deberes en materia de salud.

CONSENTIMIENTO

En todo caso, se requiere el consentimiento del interesado o su representante legal. Además, como novedad, cada tipo de sujeción deberá contar con “un consentimiento informado por separado”, no siendo válida una única aprobación para entender que se aceptan y consienten distintos tipos de sujeción.

La aplicación de estas medidas se deberá adoptar en última instancia y con prescripción facultativa, salvo excepciones de fuerza mayor “para evitar daños graves, de forma inminente, a la propia persona o a terceros, en circunstancias de extraordinaria necesidad o urgencia”, en cuyo caso se deberá avisar al médico “en la medida de lo posible, de forma inmediata”. Con todo ello, se quiere impedir la imposición de sujeciones por disciplina o conveniencia a los usuarios.

Además, una vez aplicadas, el decreto obliga a hacer un seguimiento para evitar, en lo posible, un uso de por vida. Así, los centros deberán elaborar un plan de atención individualizado, en el que deberán especificar las pautas de control del usuario y de la sujeción, las características de la persona, el objetivo perseguido, el plazo estimado para lograrlo y los efectos previsibles y evitables. Y, además, deberán llevar a cabo un seguimiento para retirar las medidas en caso de que se solucione el problema que las originó.

UN AÑO PARA ADAPTACIONES

En cualquier caso, el decreto establece unas garantías en el uso de sujeciones: que la persona tenga todas las necesidades básicas cubiertas y que reciba cuidados que prevengan o minimicen sus efectos negativos; que no sea aislada o marginada como consecuencia de la aplicación de estas medidas; que estas sean eliminadas en el plazo de tiempo más corto posible; que previamente se hayan intentado otras alternativas; y que, en caso de necesidad, se utilicen las menos restrictivas. El objetivo final de todas estas medidas es garantizar a los usuarios un trato digno que garantice, al máximo, su libertad y autonomía.

Los centros residenciales y de día tienen un año, a partir de la entrada de la norma, para adecuar los servicios sociales a los preceptos contenidos en ella. En Navarra existen un total de 118. En total, tienen capacidad para 7.819 personas. Concretamente, existen 6.438 plazas para personas mayores de 65 años, 901 para personas con alguna discapacidad psíquica y 480 para aquellas que tienen una discapacidad física.

¿Cuántas muertes más? No es una crisis, es el sistema.

En un artículo de Asun Pie comparando las residencias con Auschwitz (pueden leerlo al final de esta entrada), alguien enlazó el siguiente vídeo.

Artículo de Asun Pie (en catalán)

Artículo: Orientar la política social hacia plazas en residencias genera trabajo y favorece la economía

Expertos analizan la atención a personas dependientes bajo el prisma del trabajo social desde distintos ámbitos: servicios sociales de base, Diputación, hospitales y Universidad. Según Francisco Solórzano, presidente de Regepris, la atención a personas mayores supone un retorno monetario para el sistema público. Los impuestos financian la atención social: si una residencia en Bizkaia cuesta unos 2.126 euros, lo que finalmente paga el ciudadano son 526 euros. La atención social en las residencias genera empleo, negocio y contribuye al ahorro del coste sanitario y farmacéutico.

Fuente: noticiasmedicas.es

La política social que se lleva a cabo en las residencias de mayores mediante plazas concertadas o prestaciones económicas vinculadas a este servicio tiene un efecto positivo en las administraciones públicas como consecuencia del retorno económico que reciben. Es una de las conclusiones de la conferencia “Retornos económicos en la atención a las personas mayores dependientes”, impartida por Francisco Solórzano, presidente de Regepris (asociación de residencias privadas del País Vasco), durante la Jornada de Trabajo Social en el Ámbito de las Personas Mayores Dependientes que se celebró el viernes 18 de marzo, a partir de las 10.00 horas, en la sede del Colegio de Médicos de Bizkaia.

Se trató de una cita de trabajo multidisciplinar, centrada en el trabajo social que se desarrolla en la atención y cuidado de las personas mayores. Organizada de forma conjunta por la Fundación Urrats, el Colegio Oficial de Diplomados en Trabajo Social y Asistentes Sociales en Bizkaia y la Diputación Foral de Bizkaia.

“Los trabajadores sociales son agentes clave en la atención a personas dependientes, cada uno desde su ámbito. Desde los servicios sociales de base que están en la primera línea hasta la Diputación, pasando por los hospitales, el Instituto tutelar o la Universidad, tan importante en la formación de los profesionales”, explica Iratxe Landeta, directora de la Residencia Olimpia de Bilbao y miembro de la Fundación Urrats.

La presentación  a cargo del diputado foral de Acción Social, Juan María Aburto, junto a Carmen González, presidenta del Colegio de Trabajadoras Sociales e Iratxe Landeta. Los expertos que participarón en la jornada hicieron  un recorrido histórico en la atención a las personas mayores y analizarón los retos de la atención social en los hospitales y el papel del trabajo social a la hora de dar el alta a una persona mayor, entre otros temas.

Los impuestos financian la atención social.

El dinero público sostiene el sistema. Y el ejemplo es claro: una plaza en una residencia de Bizkaia cuesta unos 2.126 euros mensuales. Si se tiene en cuenta el retorno del IVA del 4%, la cotización de los trabajadores (seguros sociales que pagan las empresas), la cotización del trabajador en su nómina, el IRPF del trabajador y los impuestos de sociedades (sobre el 10% de la facturación), la cifra final de ese esfuerzo económico es equiparable a unos 526 euros de la prestación económica de cuidados en el entorno familiar. “Esa cantidad es la que realmente paga el ciudadano vasco por esa plaza”, apunta Solórzano. Aunque esos retornos a las administraciones no son equitativos “y eso dificulta la implantación de una política asistencial”.

Son esos impuestos, a través de las distintas administraciones, los que en último término financian los distintos recursos en la atención a personas mayores dependientes. Pero la política social tiene otros efectos indirectos en la economía. Tal y como explica Solórzano, este sector de atención a dependientes genera negocio en empresas de servicio ligadas a los centros (por ejemplo, lavanderías, catering, restauración, limpieza, suministros eléctricos, etc.). Además, este sector genera empleo, pese a la crisis, con profesionales que trabajan en la atención a mayores dependientes. “Orientar la política social a las plazas concertadas en residencias genera puestos de trabajo, consolida los existentes y favorece la actividad económica”, apunta.

En sus conclusiones el presidente de Regepris ha mencionado que las residencias de mayores contribuyen también al ahorro del coste sanitario, ya que estos mayores usan menos consultas en Atención Primaria, menos asistencia médica domiciliaria y menos ingresos hospitalarios (ya que las residencias tienen su propio servicio médico y de enfermería). Además, se ahorra en gasto farmacéutico. “En el sector de residencias estimamos que entre el 30 y 40% de los fármacos prescritos son genéricos, frente a un 10 ó 15% en Atención Primaria”.

Francisco Solórzano también se ha referido a la Ley de Dependencia y a las cuantías que el Estado da a los cuidadores de estas personas. En su opinión, se trata de un gasto público que no supone un retorno para las arcas públicas y que no tiene en cuenta las circunstancias del cuidador.

Impulsar la investigación en el ámbito de la dependencia.

Esta jornada que ha promovido la Fundación Urrats aborda el ámbito de las personas mayores desde el trabajo social; no obstante esta Fundación abre su acción a la dependencia en todo su contexto. Urrats nace con el fin de convertirse en un catalizador para compartir, desarrollar y expandir el conocimiento. La Fundación Urrats tiene como objetivo aglutinar a profesionales e instituciones públicas y privadas, así como a empresas y cualquier otra entidad implicada en la atención, asistencia y cuidado de personas dependientes.

Entre sus fines destaca promover la prestación de servicios sociales destinados a personas mayores; impulsar la investigación en el ámbito de la dependencia; promover la formación de los recursos humanos en este sector y fomentar los servicios de atención personalizada; asesorar a las instituciones públicas y privadas en la mejora de la salud y calidad de vida de las personas dependientes y crear distintos foros de debate para analizar los retos que demanda la sociedad en materia de asistencia a personas dependientes.

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