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Sobre la LISMI: Así nos va…

“No cumplo la LISMI ni pienso cumplirla, pero paso todas las inspecciones”

Por Francesc Saldaña, Responsable de DisCert España

Con esta frase me recibió el máximo responsable de recursos humanos de una de las grandes empresas españolas. Mi reacción fue de sorpresa e incluso de frustración, pero sobre todo tuve la necesidad de entender algunas cosas: ¿Por qué ocurre esta situación? ¿Por qué los estudios recientes nos indican que el 86% de las empresas no cumplen la LISMI?

Vamos por partes: La LISMI

La LISMI, Ley de Integración Social de las Personas Discapacitadas (antes mal llamadas minusválidas) fue aprobada en España en 1982. Ha tenido varias modificaciones, pero básicamente establece los criterios necesarios para la integración de estas personas en todos los ámbitos de la sociedad.

Uno de los principales aspectos para lograr una integración social es la integración laboral. Concretamente la LISMI establece una cuota de reserva del 2% de la plantilla para personas con discapacidad, para aquellas organizaciones con más de 50 personas en plantilla.

Ante la dificultad real de la incorporación de personas con discapacidad a las organizaciones de forma inmediata (estructuralmente existe una falta de formación y/o preparación adaptada a las necesidades productivas de las organizaciones, así como otras causas que no vienen al caso) se establecieron medidas alternativas para el cumplimiento de la cuota de reserva de otra forma: contratando servicios y/o productos a organizaciones con plantilla mayoritaria de personas con discapacidad (más del 60%). Estas organizaciones pueden ser Centros Especiales de Empleo o Fundaciones reconocidas oficialmente por las respectivas Comunidades Autónomas.

Adicionalmente también se pueden hacer donaciones como última vía de cumplimiento de la cuota de reserva. Pero siempre, para que una organización pueda optar a las medidas alternativas o donaciones deberá tener una autorización de la Administración autonómica correspondiente.

Para convertir el importe dedicado a medidas alternativas o donaciones en personas (y poder ver si se cumple este 2%) se utiliza un coeficiente de conversión. Este coeficiente en España es el IPREM (Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples). Concretamente el conversor es de 3 veces el IPREM para las medidas alternativas y 1,5 veces el IPREM para las donaciones.

Como puede verse el sistema no es complicado, por tanto, el incumplimiento por desconocimiento de la LISMI queda descartado.

La integración de personal con discapacidad

El proceso para integrar personas discapacitadas en plantilla depende de múltiples factores (sector de la organización, tamaño, tipo de tareas, ubicación geográfica, formación necesaria…) pero si una empresa no puede cumplir la normativa vigente mediante contratación directa puede optar por otras medidas.

Por lo tanto, la falta de personas directamente contratadas (por las razones que sean) tampoco parece ser el problema. Además, las donaciones también resultan sencillas en esencia.

Las medidas alternativas

Son múltiples y variadas, tanto que a veces las organizaciones no saben dónde acudir. Las asociaciones de Centros Especiales de Empleo disponen de catálogos e información de los servicios y productos que se ofrecen, pero generalmente no están orientados comercialmente.

Adicionalmente en las organizaciones no suelen existir criterios de “compra responsable”, es decir, a igual precio-calidad se opta por el proveedor socialmente más responsable.

La inspección de trabajo

Las sanciones no son altas y muchas empresas prefieren “arriesgarse”. Tampoco es una inspección cómoda porque políticamente no interesa multar a nadie por ello (y menos cuando hay crisis y no se contrata a nadie en las organizaciones).

Y tampoco es una inspección fácil porque es complejo analizar las contrataciones en múltiples localidades y puntos geográficos con formalizaciones administrativas distintas para cada Comunidad Autónoma. A esto hay que añadir que los inspectores de trabajo no suelen tener experiencia en temas fiscales o contables con lo que las medidas alternativas pasan por una mera formalidad sin comprobación de los pagos o de los servicios.

Conclusión

Si sólo un 13% de las empresas españolas cumple con la LISMI el resto está haciendo competencia desleal, por tanto, es imprescindible reconocer a las organizaciones comprometidas efectivamente con las personas discapacitadas.